Soneto 68- William Shakespeare

El amor no se deja engañar por las trampas del tiempo,
Aunque los labios y mejillas rosados 
al alcance de su curvada oz lleguen.
El amor no se altera
Con sus breves horas y semanas.
Incluso lo resiste hasta el filo del juicio.
Si esto es falso y me lo demuestran 
nunca escribí y ningún hombre nunca amo.

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